El castillo de Mélusine no es un simple lugar que atravesar. Es una trampa viviente, habitada por sirvientes que observan, patrullan… y no dejan pasar ni un solo error.
Tras un hechizo fallido, la joven EONA ve su alma dividida en 2. Con un simple contacto puede alternar entre su cuerpo humano y su cuerpo de marioneta. Cada forma ofrece capacidades únicas, esenciales para avanzar por las profundidades del castillo, alcanzar zonas inaccesibles y manipular sus mecanismos ocultos. La marioneta puede desprender y proyectar su brazo como un garfio para superar obstáculos, alcanzar plataformas lejanas o recuperar objetos fuera de su alcance. En su forma humana, EONA utiliza la Cruz de Marionetista que ha robado. Este artefacto le permite manipular las almas de los sirvientes: intercambiar sus comportamientos, alterar sus trayectos y perturbar el orden del castillo en su beneficio.
Explora el inmenso castillo de Mélusine y sus numerosos entornos únicos. Desde los entresijos de un teatro olvidado hasta las profundidades de una capilla silenciosa, pasando por salas suntuosas o inquietantes, cada lugar posee su propia identidad y sus propios peligros. Pero el castillo nunca está vacío. Mantente atento y astuto. Los sirvientes de Mélusine merodean constantemente. Reaccionan al menor ruido, al menor movimiento. Escóndete, observa y avanza con prudencia… porque si te detectan, ya será demasiado tarde.
No olvides nunca por qué entraste en este castillo. Aquí nada se deja al azar. Tu objetivo está claro: recuperar la Cruz. Es la única oportunidad de salvar a tu madre. Pero este camino tiene un precio. Para alcanzar tu meta, deberás enfrentarte a los secretos del castillo… y, sobre todo, a la propia Mélusine. Una presencia que observa, manipula y controla cada rincón de este lugar maldito. Y si fracasas, no serás más que un alma más entre los muros del castillo. Un destino compartido por todos aquellos que, antes que tú, creyeron poder escapar de él.